SOY COMO EL SOL, estoy contigo tanto de día como de noche.
En este blog, pretendo acompañarte desde la FE en tu camino espiritual.
COMO SEGUIDOR DE JESÚS, TE INVITO A CONSTRUIR JUNTOS EL REINO DE DIOS.
27º del Tiempo Ordinario – Ciclo A Isaías 5,1-7; Salmo 79: Filipenses 4,6-9; Mateo 21,33-43 4 de octubre de 2020
P. Chava, SVD
La viña en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamente como en
el Nuevo, tiene como significado o metáfora: la asociación comparativa al
pueblo de Dios. Los textos de este
domingo nos hacen mirar que la viña es el pueblo del Señor y por tanto es propiedad
de Dios y es Él, el que cuida su viña, es decir a su pueblo, por tanto, a todos
los seres humanos. Isaías profetiza que el pueblo de Israel quedará
destruido por no dar frutos de derecho y justicia entre ellos; por eso usa la
metáfora de Dios con su pueblo al poner un hombre sembró una viña, la cuidó y
le dio todo lo que necesitaba para diera uvas, pero en vez de eso dio
agrazones. Salmo 79 “La viña del Señor es la casa de Israel”.
P. Chava, SVD
Pablo inspira confianza a los cristianos para que oren y supliquen a Dios porque
Él, nos da paz en nuestros corazones y en nuestras mentes. Insiste que dejemos
de tener miedo y que tengamos como valores todo lo que es verdadero,
noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, y que
pongamos en práctica todo lo aprendieron de él.
Mateo nos narra la parábola de la viña y los
labradores que asesinos, que Jesús uso para confrontar a sus oyentes. Es una
alusión a la situación que viven los cristianos de la primera era, puesto ellos
eran perseguidos por los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo,
pues no querían que se expandiera la fe de los cristianos. Por eso es una
crítica directa a todo tipo de gente que quiere adueñarse de la viña, es decir
adueñarse del pueblo. Porque Dios no quiere ver al pueblo esclavizado y sin
Dios. Esta parábola es una alusión de lo que hicieron a los profetas y Jesús,
en su tiempo: “fueron acecinados”, para que dejaran de dar problemas.
P. Chava, SVD
En definitiva, Dios cuida de su pueblo, los cristianos tenemos que estar
atentos en no caer en la tentación de apropiarnos del pueblo para manipularlo,
por capricho, para cumplir nuestros intereses egoístas, por eso Dios
constantemente envía a sus profetas, a sus pastores, a sus elegidos, hombres y
mujeres para recordarnos la voluntad de Dios. Porque el Señor quiere que el
hombre tenga vida y vida en abundancia (Juan 10,10), que juntos: “Dios y su
pueblo”, construyamos el Reino de Dios. Que disfrutes de tu libertad en el amor
de Dios. P. Chava, SVD: Misionero
del Verbo Divino, Párroco in solidum de las unidades
pastorales en Villatuerta, Oteiza, Noveleta, Grocin y Murillo, en Navarra,
Diócesis de Pamplona, España.
26º del Tiempo Ordinario, Ciclo A Ezequiel 18,25-28; Salmo 24; Filipenses 2,1-11; Mateo 21,28-32 27 de septiembre de 2020
P. Chava, SVD
¿Cómo hacer la voluntad del Padre? Las lecturas de hoy
nos hablan de los que escuchan, comprenden y con libertad actúan según su parecer,
para hacer o no, la voluntad de Dios. Pues en todo momento con nuestro libre albedrio
formamos nuestro destino.
En la primera lectura el profeta Ezequiel apela a
conciencia individual de cada creyente, para que opte por el recto camino y se
convierta, deje de obrar el mal para salvar su alma y su cuerpo, en fin, su
vida y la de su pueblo. Pues quien cree en el Señor y su misericordia se
salvará por sus obras buenas. Pues Dios es amor y misericordia, siempre
nos da la oportunidad para salvarnos de nosotros mismos. Salmo 24 “Recuerda,
Señor, que tu misericordia es eterna”.
En la segunda lectura San Pablo desde su prisión escribe a los Filipenses
que permanezcan en la unidad en un mismo amor y en un mismo sentir en Cristo, es
decir, que tengamos los mismos sentimientos de Jesús: amor y perdón; que dejemos
de tener envidia y odio al otro, porque es mejor unir nuestras voluntades para
trabajar en un mismo proyecto de evangelización, que vivir compitiendo unos con
otros. Pablo nos pone el gran ejemplo que Cristo nos puso: “Jesús, renuncio a
su condición divina, de Hijo de Dios, para asumir su condición humana en su
totalidad, se hizo esclavo de todos y con su vida sacrificada en la cruz, salvó
a la humanidad entera de sus pecados, pues mostró su total obediencia a Dios,
su Padres. Como reconocimiento a tal
entrega, toda rodilla se dobla ante su nombre y su presencia.
P. Chava, SVD
En el evangelio Jesús nos advierte la importancia de escuchar a Dios y
hacer su voluntad, pues nos llevan por la delantera aquellos que estaban en
pecado y cambiaron de vida, como las prostitutas y los publicianos, estas
personas entendieron que Jesús es el Mesías, y creyeron en él, a tal grado que mejoraron
sus vidas, al convertirse al Señor y así cumplir la voluntad de Dios. La
obediencia y la fidelidad a Dios es garantía de continuidad del amor y
salvación que Jesús nos da. Pero somos libres y decidimos obedecer sí o no a
Dios, por tanto, somos los dueños de nuestro destino.
Oremos juntos, Señor dame oídos
para oír tu palabra, dame sabiduría para hacerla vida, dame humildad para
cumplirla. Señor que se haga tu voluntad en mí. Que podamos caminar juntos y
tomar buenas decisiones, para fomentar el amor y el servicio de manera especial
a quien más lo necesita.
P. Chava, SVD
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Párroco in solidum
de las unidades pastorales en
Villatuerta, Oteiza, Noveleta, Grocin y Murillo, en Navarra, Diócesis de
Pamplona, España.
Trabajar para el Reino de los Cielos, es don y tarea, pues Dios llama a su pueblo para construir su Reino, para esto es
necesario el conocimiento del plan de Dios y una vez conocido asumirlo como
plan de vida. Evangelizar, comienza con el compartir la palabra de Dios y los
bienes en común.
En la primera lectura es Isaías insistirá al pueblo que regresa a la tierra
prometida que no se alejen de Dios sino al contrario que lo encuentren, que
cambie sus caminos en el especial el malvado. A Dios se le encuentra, en el
Templo, en la comunidad, en el prójimo, en día a día, en la oración, meditación
y buenas obras. Por eso el creyente debe recitar el Salmo 144 “Cerca
está el Señor de los que lo invocan”.
En la segunda lectura san Pablo tiene en un dilema existencial, no sabe si
desear la muerte para estar con Jesús o aun vivir para trabajar y dar frutos en
la comunidad. Pablo está en la cárcel, y siente que está a punto de morir, pero
mismo en una situación tan traumática, Pablo insistirá que el modo de vivir
tendrá que ser conforme al evangelio.
P. Chava, SVD
En el evangelio de Mateo nos explica Jesús que el Reino de los Cielos se
parece al propietario que contrata jornaleros para que trabajen en su viña.
Todos al final de la jornada recibirán el mismo salario: “un denario por jornal”
y no por el tiempo, ni por su esfuerzo o fatiga. Dios quiere ser justo con todo
mundo todos merecen la misma recompensa de Dios: su amor y la vida eterna.
Tomar
decisiones en la vida para ser dueños de nosotros mismo es prioritario para
nuestra existencia, quien decide ser bueno y hacer cosas buenas para los demás:
se salvará por sus obras; pero si además de optar por el bien, su bondad se
basa en el ejemplo que Dios nos pone al amar a todos sus hijos, ya sean bueno o
no, sus obras trascenderán y tendrá vida en Dios. Dios te ama, y nos ama,
porque todos somos sus hijos. Sonríe y se feliz, y da esa alegría a la gente que
te rodea, mismo en situaciones tan difíciles como las que estamos pasando.
P. Chava, SVD
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Párroco in solidum
de las unidades
pastorales en Villatuerta, Oteiza, Noveleta, Grocin y Murillo, en Navarra,
Diócesis de Pamplona, España.
24º Tiempo Ordinario, Ciclo A Sirácide 27,33-28,9; Salmo 102; Romanos 14, 7-9; Mateo 18,21-35 13 de septiembre de 2020
P. Chava, SVD
Dios pide misericordia, y lo hace con el ejemplo, para
poder salvar al mundo es necesario el amor y el perdón profundo que tengan
todos sus hijos entre sí. En la primera lectura el libro de Eclesiástico nos recuerda la importancia
de perdonar para que podamos ser atendidos y perdonados por Dios. Lo importante
es no enojarnos con nuestro prójimo y si lo hacemos hay que reconciliarnos con
él, pues será de vital importancia para conseguir la misericordia de Dios. El
Salmo 102nos recuerda la esencia de Dios: “El Señor es
compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia”.
P. Chava, SVD
En la segunda lectura san Pablo nos afirma que Jesús es Señor de vivos y de
muertos, como resultado de su sacrifico en la cruz y de formalizar una nueva
alianza en la eucaristía instituida en la última cena; Jesús al dar su vida nos
salvó de la muerte y de nuestros pecados.
En el evangelio de Mateo, Jesús responde a Pedro sobre el límite que hay
que tener para perdonar a mi hermano, pero el Señor le responde que no solo
tiene que perdonar hasta siete veces sino hasta setenta veces siete, es decir,
no hay que poner límites, siempre hay que perdonar; además añade una parábola
sobre el perdón: Nos pone de ejemplo el rey llega a perdonar a quien, no podía pagar
sus deudas, le perdonó todo. Pero después lo castigo, que esta persona no fue
capaz de hacer lo mismo con su hermano. Así queda patente que Dios tiene
misericordia de sus hijos y más si ellos perdonan a sus hermanos, pero advierte
que él que no lo hace así se condena a sí mismo, pues se cerró a la
misericordia de Dios y también a la reconciliación con hermano.
P. Chava, SVD
Dios es amor, y una muestra de su amor es el perdón de nuestros pecados y
males que hacemos. Como hijos de Dios tenemos que imitar su amor y su perdón,
para así ganarnos el respeto entre todos, creando un mundo de paz y de perdón.
Reza conmigo: Señor: perdona mis pecados, perdona mis faltas, perdona mis
ofensas, así como perdono a mis hermanos, que vas poniendo en mi vida. Que
juntos lleguemos a formar un mundo de paz y reconciliación.
P. Chava, SVD
P. Chava, SVD: Misionero
del Verbo Divino, Párroco in solidum de las unidades pastorales en Villatuerta,
Oteiza, Noveleta, Grocin y Murillo, en Navarra, Diócesis de Pamplona, España.
Ezequiel 33,7-9; Salmo
94; Romanos 13, 8-10; Mateo 18,15-20 6 de septiembre de 2020
Dios me puso como el guardián de mi
hermano y él de mí. La mutua corresponsabilidad afianza la confianza y el amor
fraterno, y quien ama sabe corregir con amor a su hermano, y a su vez se deja
corregir por él.
En la primera
lectura Ezequiel se convierte en el centinela de la casa de Israel, es decir:
“en su conciencia”, pues tiene que advertir al malvado de su pecado para que se
convierta antes de su muerte, para que pueda cambiar de rumbo y se salve, y si
no quiere por su propia voluntad se condenará pero Ezequiel se salvará por
advertirle. Salmo 94 “Señor, que no seamos sordos a tu voz”.
En la segunda
lectura san Pablo insistirá en la esencia de la religión y parte del principio
de que Dios es amor, por tanto, sus normas están dirigidas al cuidado de
nuestros hermanos; en consecuencia: “amar al prójimo como a uno mismo” es el
resumen de la ley de Dios.
En el
evangelio Jesús insistirá en la corrección fraterna en la comunidad, primero a
nivel individual y según sea el caso ira aumentándose los testigos para la
corrección fraterna; sin duda no se trata de enjuiciar y condenar al hermano,
por el número de testigos; sino que Jesús quiere en grupo puedan corregirse con
amor. Luego siguen dos decretos: el primero va unido al segundo: el primero es
todo acuerdo tomado en comunidad tendrán valides tanto en la tierra como en el
cielo; el segundo decreto es la fidelidad y permanencia de Jesús con su
comunidad y es que, aunque se reúnan sólo dos o tres en “su nombre”, lo que pidan
se les concederá nuestro Padre Dios, conforme a su fe de las personas y la
voluntad del Señor.
Señor dame
humildad y sabiduría, para aceptar tanto mis defectos y pecados como el de mis
hermanos y hermanas, que sepa diferencia entre lo bueno y lo malo, y conforme a
tu voluntad asuma los cambios que tenga que hacer en mi vida y el de los demás;
Señor confío en tu infinita misericordia por el amor que me tienes.
P.
Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Párroco in solidum de las
unidades pastorales en Villatuerta, Oteiza, Noveleta, Grocin y Murillo, en
Navarra, Diócesis de Pamplona, España.