domingo, 26 de abril de 2026

4º de Pascua - Ciclo A Jesús Pastor

4º de Pascua - Ciclo A
Hechos de los Apóstoles 2,14a.36-41; Salmo 22; 1 Pedro 2,20-25; Juan 10,1-10
26 de mayo de 2026
 
P. Chava, SVD

En estos tiempos de caos, de crisis, de desastre, descubrimos la voz de nuestro Pastor que nos guía y nos salva de todos los males que nos Dios y su pueblo. Los cristianos nos unimos a Cristo, pues es nuestro buen pastor y guía. Es la puerta para entrar a la salvación, el Reino de Dios empieza aquí y ahora en nuestra realidad y en nuestras circunstancias.
P. Chava, SVD
 
En la primera lectura de Hechos de los Apóstoles, nos narra la conversión de más de tres mil personas que creyeron en la predicación de Pedro: aquel día les echó en cara que habían crucificado al Mesías, el sentimiento de culpa, les angustiaba y les hacía sentir miedo a perder la salvación por eso Pedro les aconsejo: y que única forma de ser perdonados y al mismo tiempo reciban al Espíritu Santo, se conviertan y se bauticen.  
P. Chava, SVD
 
En la segunda lectura Pedro nos aconseja y felicita: para poder ser buenos cristianos debemos tener nuestra fe puesta en Dios, para que aguantemos los sufrimientos de este mundo con la ayuda del Señor. Pedro nos afirma que Jesús nos curó de nuestros pecados con su pasión en la cruz, nos salvó como salva el pastor a sus ovejas; por otra parte, aprendamos del buen ejemplo de Jesús para saber padecer, sufrir por ser cristianos, pero con la esperanza puesta en Dios de que nos ayudará y nos salvará.
 
En el evangelio, Jesús afirma que es el pastor de las ovejas y es al mismo tiempo la puerta del redil, donde encontraremos protección y alimento que nos dará vida. Para poder salvarnos tenemos que entrar por él. Jesús vino a darnos vida, y vida en abundancia. Todos los cristianos nos reunimos en nuestras casas para rezar, en las Iglesias para vivir la comunidad cristiana y alimentarnos de los sacramentos, somos sal y luz en el mundo.
P. Chava, SVD
 
El ser cristiano nos condiciona a un estilo de vida. Nuestra vida gira en torno a Cristo, los cristianos somos su legado y estamos llamados a escuchar su voz y seguirle. Dios te bendiga y te acompañe en este día y siempre, y recuerda Jesús te cuida porque te ama.
 
P. Chava, SVD, es misionero del Verbo Divino. Párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, Diócesis Sevilla, España. 


domingo, 19 de abril de 2026

Domingo 3º de Pascua – Ciclo A

Domingo 3º de Pascua – Ciclo A
Apóstoles 2,14.22-33; Salmo 15; 1 Pedro 1,17-21; Lucas 24,13-35
19 de abril de 2026

P. Chava, SVD
¡Es verdad, Jesús ha resucitado! Hoy en día, proclamamos lo mismo que vivieron los discípulos de Emaús. Lo reconocieron “al partir el pan” y como ardía su corazón al oírle interpretar las Escrituras cuando se explicaba por el camino. Señor Jesús quédate con nosotros, danos vida con tu palabra y con tu pan de vida.
 
En la primera lectura de Hechos de los Apóstoles san Pedro predica a los judíos sobre la resurrección de Jesús: murió un inocente en la cruz, pero Dios lo resucito con su poder. Además, Pedro hace una reseña del Rey David, que miró al Señor a su lado más en la tribulación, esta es una visión unida al Mesías, y él cual es descendiente de su casa, para cumplir la fidelidad de Dios con su pueblo, Israel.
En la segunda lectura Pedro dice que con la sangre de Cristo fimos liberados de nuestras malas conductas, que a la larga son inútiles. Que valoremos, el sacrificio de Cristo. Gracias a Él creemos en Dios, en fe y esperanza, pues si resucito a Jesús, lo mismo hará con nosotros.
P. Chava, SVD
En el Evangelio según san Lucas, es una catequesis para los primeros cristianos, que estaban tristes y decepcionados por la muerte de Jesús en la cruz. Todo cristiano tiene que vivir su fe en el camino y en la comunidad, en el centro una liturgia alimentada por la palabra de Dios, y la eucaristía.  Jesús nos ayuda a comprender el cumplimiento del plan salvífico de Dios, y nos motiva a compartir el pan (la vida, los bienes, el tiempo, etc). Comprometernos a encender nuestros corazones con la palabra de Dios, con el pan repartido y con el testimonio de vida: ¡Es verdad, Jesús ha resucitado! Jesús vive en cada comunidad cristiana y en cada seguidor que hace visible al resucitado.
P. Chava, SVD
 En la actualidad nuestras misas, hacen visible a Jesús, las comunidades forman su cuerpo místico y todos los bautizados somos su Iglesia y su cuerpo en la tierra: somos sus manos, sus ojos, sus pies, para hacer el bien y para transmitir su amor a la humanidad, hasta el final de los tiempos. Somo la extensión la buena noticia: ¡Es verdad, Jesús ha resucitado!
 
P. Chava, SVD, es misionero del Verbo Divino. Párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, Diócesis Sevilla, España. 



 
 

domingo, 12 de abril de 2026

2º de Pascua, Ciclo A

 2º de Pascua, Ciclo A

Hechos de los apóstoles 2,42-47; Salmo 117; 1 Pedro 1,3-9; Juan 20,19-31
12 de abril de 2026

P. Chava, SVD
“Creo en Jesús, por eso veo al resucitado, con ojos de fe”, para poder comprender la resurrección de Jesús es de vital importancia tener fe, pues nos permitirá ver lo que normalmente la gente no ve: “la acción de Dios en sus vidas, y como el Señor actúa en ellos”. Los evangelios son testigos de la fe en Cristo Jesús de las primeras comunidades, quienes con fe viva confirman la resurrección del Señor Jesús.
 
En la primera lectura descubrimos el perfil de las primeras comunidades cristianas, se reunían en las casas para orar y para partir el pan con los miembros de la comunidad. Para recordar a Jesús y su mensaje de salvación. En aquella época ellos repartieran las ganancias de todos sus bienes vendidos, según sus necesidades de los miembros de la comunidad cristiana. Alababan a Dios con alegría y de todo corazón. Por todo eso, cada día se unían más personas que querían ser seguidores de Cristo en estas comunidades.
P. Chava, SVD

En la segunda lectura san Pedro resalta la intercesión de Dios para salvar y resucitar a Jesús de entre los muertos, al hacerlo nos unió a Jesús en su muerte y en su resurrección. Nosotros amamos a Jesús sin verlo, sin tocarlo, creemos en él con una fe viva y ciega, sin importa pruebas físicas. Dios es nuestra alegría y nuestro jubilo. Lo más real que tenemos de Jesús con la ayuda de la gracia de Dios es la eucaristía y el amor nuestro prójimo.

 
El evangelio según san Juan nos narra el milagro de la resurrección de Jesús, de forma desconcertante, pues no todos creen en que Jesús haya resucitado, como Tomás. Jesús ha vencido a la muerte, y sólo algunos reciben al Espíritu Santo de forma directa, para luego lo transmiten a las siguientes generaciones de cristianos, por la sucesión apostólica y por los sacramentos recibidos en cada comunidad que vive su fe. Esta unción del Espíritu Santo es lo que dará legitimidad a la Tradición Apostólica para transmitir al mismo Espíritu Santo y que obre así en los sacramentos de la Iglesia con la ayuda de sus ministros consagrados. Sin embargo, nadie está obligado a creer como Tomás que duda. Por eso Jesús dice: “dichosos los que creen sin haber visto”.

P. Chava, SVD

Mi fe me permite ver lo invisible, lo eterno y lo divino. Tuve la dicha de crecer en la fe con la ayuda de mis padres y hermanos. Al tener una familia cristiana me ayudó a madurar mi fe, que me fue transmitida por la gracia de Dios y por mis circunstancias, al frecuentar la Iglesia con mi familia. Todos los cristianos estamos llamado a alimentarnos de Cristo y transmitir su Buena Noticia con nuestras palabras, obras y fe.

P. Chava, SVD, es misionero del Verbo Divino. Párroco de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, Diócesis Sevilla, España.