jueves, 19 de diciembre de 2013

homilía 4 domingo de adviento







Homilía

Tercer domingo de adviento ciclo A

22 de diciembre de 2013
                             Lecturas: Isaías 7,10-14; Romanos 1, 1-7; Mateo 1, 18-24


¡¡¡Ya estamos a punto de vivir la navidad!!! El nacimiento de un bebé, hace más de 2000 años atrás, transformaría la historia de la humanidad. El verbo se hizo carne y habito entre nosotros (Juan 1, 14) El nacimiento de un niño o niña siempre nos hace mirar al presente y al futuro. Mirar al futuro nos hace vivir y vibrar más la vida. Te has preguntado: ¿cómo te gustaría vivir tu vida dentro de 3, 5, 10 ó más años? Has visto que tu actual presente será muy diferente en el futuro, pues muchas cosas cambiarán, tú vida y la vida de los demás también cambiarán. Y muchos de esos cambios pueden ser previstos y planeados, pues el hombre es libre y  es el protagonista de su propia vida y la de los demás.

Isaías, describe la señal de Esperanza para el Rey Acaz, él gobierna en Jerusalén (Reino de Judá compuesto por dos tribus), este reino está con la amenaza de invasión y conquista por parte de los samaritanos y los sirios, él ante tal amenaza decide aliarse con los asirios. Pero el profeta Isaías le hace hincapié que sólo confiar en los hombres no basta. Por eso Isaías en nombre Dios profetiza: la llegada de un niño que le pondrán el nombre “Emanuel” que quiere decir: “Dios con nosotros”, para enfatizar que no se perderá la estirpe real del Rey David y que Dios nunca abandonará a sus elegidos.

P. Chava, SVD con el Dilip, Carlos y Alcides
 en Salto de Agua Chiapas, México. 
 Pablo, nos describe el llamado que le hizo Jesús para hacerlo su apóstol, para que lleve el evangelio a todas partes, en especial al pueblo gentil y así cumplir con las escrituras: “por designio divino”. Jesús es el Mesías porque desciende del  Rey David y que además por constitución del Espíritu Santo se encarna en la humanidad. Prueba de su ser divino es su propia resurrección, por eso Pablo se siente invitado a compartir la alegría del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo a los Romanos y a la humanidad.

José, es el protagonista de esta parte del Evangelio pues gracias a sus antepasados sabemos que procede del linaje del Rey David, permitiendo así que Jesús adquiera esa descendencia Real del trono de David. Pero el drama es cuando José duda de su esposa María, pues teme que le haya sido infiel, siendo así que decide dejarlá a ella y al niño que va a nacer. Sin embargo el Ángel, enviado por Dios, en sueños le comunica el cumplimiento de las escrituras en María su mujer. Que la profecía de Isaías tendría que ser así y que a él le tocó asumir tal dicha y tal responsabilidad. Fue así entonces la conversión José y desde entonces se convirtió en un buen padre con fe y con plena confianza en Dios.

La navidad ya está aquí, el Emanuel, ¡el Dios con nosotros!, está de nuevo en nuestras mentes y en nuestros corazones; como todos los años y toda la vida. Es Jesús, el Verbo Encarnado, el que nos comunica la Buena Noticia, y somos notros los encargados de trasmitirla de generación en generación, así pues no olvidemos de rezar, de cantar, de alegrarnos, que nos ha nacido nuestro salvador: Jesús es el Mesías, el anunciado por los profetas para liberar a su pueblo.
P. Chava, SVD con jóvenes de la sierra de Oaxaca,
 en un paseo comunitario.
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino
Vicario de la Parroquia Virgen del Alba, Alcorcón, (Diócesis de Getafe),  Madrid, España.

 

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