miércoles, 12 de octubre de 2016

Bendito sea el Señor Dios de Israel, 29º del Tiempo Ordinario, Ciclo C

P. Chava, SVD
29º del Tiempo Ordinario, Ciclo C
Éxodo 17,8-13; Salmo 120; Timoteo 3,14–4,2; Lucas 18,1-8
16 de octubre de 2016

Bendito sea el Señor Dios de Israel, bendita sea su santa voluntad, a Él todo poder, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Pues nuestro Dios es el verdadero, es el tres veces santo, es nuestro defensor, nuestro guía, nuestro amparo.

En el libro del Éxodo se disputa una batalla, no sólo con la espada y la inteligencia, sino también en el ámbito emocional, de fe y de religión. Los que confían en Dios como Moisés, saben que con la ayuda de Dios todo es posible. Con gestos, con símbolos, con fe en Dios: “Moisés, Josué y sus soldados”, han vencido al ejército de Amalec. Por eso el pueblo puede cantar a Dios el salmo 120: El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

P. Chava, SVD
En la segunda lectura San Pablo se dirige a Timoteo como a un gran amigo, y le hace recordar la importancia del depósito de la fe que le fue confiado; pues confiar en la sagrada Escritura, sobre todo en la transmisión de fe en Cristo, le da autoridad para enseñara y corregir a los hombres. Por eso sus vidas serán bendecidas y acompañadas por Dios.

En el Evangelio de san Lucas explica Jesús la importancia de la constancia en la oración y nos pone la parábola de la viuda y el mal juez como ejemplo: el mal juez atiende a la viuda por su insistencia, perseverancia y por miedo a ser agredido por ella; por tanto nuestra oración tiene que ser constante y perseverante sin caer en el desanimo, pues a base de mucho insistir con fe, será escuchada y atendida por Dios.

Señor a ti clamamos con gritos de ayuda; a ti acudimos todos tus hijos e hijas, para que se haga justicia en nuestras vidas, para que atiendas nuestras necesidades, físicas, económica y espirituales. Señor antes de que abramos la boca ya sebes lo que hay en nuestras mentes y corazones. Que todo lo que pidamos sea conforme a tu voluntad y nuestro bienestar. Bendice nuestros familias, hogares, trabajos estudios; bendícenos y santifícanos Señor.
P. Chava, SVD

P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.


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